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domingo, 30 de marzo de 2014

¿Dadáestafa?

No es cuestión de condescendencia pero de artesanos el mundo lleno está.

La habilidad acompaña a la genialidad del pensamiento, no viceversa. Escucho a diario críticas sobre arte conceptual, arte de instalaciones, sobre performances (un tema para agarrar con pinzas, ya hablaré más adelante en otra entrada) y el 90% proclama su crítica con el comodín argumental que se piensa más razonable y precisamente por esa misma razón se descalifica la propia crítica (véase el juego de palabras), y es la siguiente: "Si parece que lo ha hecho un niño de 5 años."

Si echa un ojo al Dadá; en la adolescencia primaria se abandona el instinto artístico en detrimento del parecido en el dibujo y pintura por el ambiente en el que todos nos movemos, una sociedad inculta desde el punto de vista artístico (no confundir con histórico-artístico) luego en la madurez la distancia con la infancia se pierde de tal manera que los nexos no existen, se hace artificial la mirada y el sentir. Antes mencionado, el Dadá es la oposición al concepto de razón y en muchos casos los artistas de este movimiento contactaron con su arte de infancia, la contraposición de cajón de arena y sonajeros al frío hierro y hormigón de la etapa adulta. 

Regresando al "niño de 5 años" y, aquí viene la conexión con el Dadá, la habilidad reside en que precisamente por parecer que lo haya hecho un crío de 5 años es el mérito artístico que tiene la obra, abandonar el pensamiento racional y volver a ese estado de cachorrillo que es uno y puro a la vez con la vida, es una barrera que muy pocas mentes tienen el privilegio y desarrollo para llevar a cabo. Precisamente por esa magia, dicha habilidad es arte. La infancia es el chamán de la vida. 

Todo aquel/aquella que siga en desacuerdo tras esta lectura no me queda más que decir que si quieren ver lo que considera arte en la Plaza Mayor de Madrid hay a patadas. 

-"No es culpa del artista que los demás sean unos ignorantes y no comprendan su arte" - Víctor Chacón. 

Con afecto y polémica: Daniel Jiménez Martín "Trastini"