Me dispongo a ver la televisión en buena compañía una mañana de martes. Dicen en el programa Espejo Público que se han encontrado restos humanos en una escombrera de Camas, municipio cercano a Sevilla. No hay nada confirmado, pero claro... restos óseos, Sevilla... la merienda mediática de negros está servida.
No hay nada confirmado, pero ya desfilan las especulaciones, las imágenes de archivo, hablan los expertos e incluso entrevistan al abuelo de la muchacha. Dice que han pasado una muy mala noche desde que conocen la noticia. Seguro que todo el ruido generado por los medios debió ser el bálsamo perfecto para esta pobre gente.
Me dice mi querida acompañante que verás como luego no sean los restos de Marta. Pero claro... restos óseos, Sevilla, imágenes de archivo, expertos, el abuelo... a ver quién tiene narices a dudar de semejante despliegue. Resulta increíble la credibilidad que puede cobrar algo que todavía son burdas especulaciones si se crea la atmósfera adecuada.
Al final, yo, que no dejo de ser más ingenuo que todas las cosas por mucho que me las haya dado de hostigador del circo televisivo, me dejo arrastrar por la corriente y se me escapa un "pues... digo yo que serán". Cambio de canal y más de lo mismo en programas a los que siempre he atribuido mayor seriedad: Las Mañanas de Cuatro, Al Rojo Vivo... todos hablan de lo mismo durante esos instantes.
Salta la noticia de que la antigüedad de los restos sobrepasa la de la fecha en la que fue cometida el crimen y aquí marica el último en recular. No ha pasado nada, los criterios empresariales prevalecen a los informativos y, por tanto, es tolerado hacer dinero a costa de vender humo. No dejes que una realidad no contrastada te estropee un pico de audiencia.
Mira, no tiene importancia. Yo sólo puse la tele por poner algo y salió lo que salió. No es de mi hija de quien hablaban. Al final todo esto queda en algo anecdótico y tu alrededor te lleva a estar a otras cosas más importantes. El mundo sigue girando y nadie recordará este traspiés. Si te has caído y nadie lo ve, automáticamente no te has caído. Luego dicen que somos la única especie que tropezamos dos veces con la misma piedra.